Siempre es el mismo protocolo: el primer día análisis de sangre para saber como están las defensas etc. La quimioterapia ayuda a matar las células cancerígenas, pero también "mata" glóbulos blancos etc, dentro del cuerpo se produce una batalla que arrasa con todo.
El segundo día visita con el oncólogo; pequeña charla, me cuenta como tengo los marcadores y si puedo hacer o no el ciclo de quimio al día siguiente, pues para el mismo día es casi imposible, hay muchísimos enfermos.
Y llega el día, como son seis horas de estar enchufada por mediación de una vía acoplado a un aparato, tengo que ir a las salas en las que hay unos sillones abatibles, cinco pacientes por habitación. Tolero "bien" la mediación. Si no fuera así tendría que ir a otras salas en que hay camas y me pasaría todo el día tumbada recibiendo la quimioterapia. El tiempo se hace largo; para combatirlo siempre me llevo el portátil y libros, pero ni eso es bastante, y la mente se escapa de entre las líneas del libro por muy interesante que sea sin apenas darme cuenta, estoy pensando en lo que me está sucediendo. Quiero ser positiva, pero está claro que la lucha contra el cáncer es durísima .
Después de las quimios previas llega la intervención quirúrgica (que ha ido perfecta) pero luego otra vez llega la quimio, ellos (los médicos) dicen que por más seguridad etc. Y lo que para ellos es seguridad para mi es una caja llena de interrogantes que voy preguntando, pero siempre quedan otras y eso que me hago una lista....
Me dicen que los marcadores no están a cero, es una manera de hablar(al principio así me lo dijeron). Lo deseable en una persona sana es tenerlos a 35, yo cuando empecé los tenía a 1900, ahora están a 24, pero ellos desean que estén entre 10 y 20, bueno, ¡así que a por ellos!. Cuando se termine esta fase, me verán cada tres meses, luego cada seis, después cada año y así hasta dentro de ¡¡10 años!!. Quizá para entonces habré muerto de cualquier otra enfermedad, me pillará un coche o me caerá una maceta en la cabeza o resbalaré en el baño....o estaré ahí estoica plantándole cara.
Lo que está claro es que hay que aprender a convivir con la enfermedad, la espada de Damocles que pende encima de la cabeza; no estoy desanimada, no tendría perdón, hay tantos y tantos que no tienen mi "suerte" que solo por lo que estoy viendo en estos meses en el hospital, tengo que echarle narices y aprovechar el momento. Pero si a veces estoy cansada, añoro volver a mi vida normal, es curioso: estoy dejando atrás (de momento) lo peor, estoy cerca de la cima y la veo lejos. Durante estos largos meses me ha quedado más de una cosa clara, una de ellas es no comprar libros sobre el tema (lo siento escritores y librerosJ ) Yo lo he hecho, he comprado bastantes, al principio me llevaba tres o cuatro de una vez, pensaba que algo me ayudarían, pero al menos en mi caso no ha sido así. Como en todos los temas los hay serios, sesudos, plomos, otros que te invitan a caminar por otras medicaciones optativas y otras historias. Esos los he ojeado (que tiempo he tenido) pero han vuelto a las estanterías, demasiada "información" y a veces todo lo contrario. En mi caso al menos a mi no me han ayudado en nada, al contrario, a veces tenía que cerrarlos porque me llevaban a un estado de dudas y miedos que en nada me favorecían; Un@ está muy susceptible, mira bajo lupa cualquier comentario, te encuentras por ejemplo que un doctor de brillante trayectoria quiere animarte y te dice con las estadísticas bajo el brazo que hoy en día se curan el 60% de los cánceres ¡caramba! Lo primero que me vino fue-."¿Y si yo soy de la parte del 40%?" Los del 60% se les llama sobrevivientes "¿No somos todos sobrevivientes después de pasar cualquier enfermedad grave aparte del cáncer, que desgraciadamente hay muchas otras enfermedades? ¡pues no! Los que han tenido cáncer son los únicos a los que se nos denomina "sobrevivientes", esa palabrita no me gusta en absoluto. Y de esos 60% hay que desgranar que unos "sobrevivirán" mucho y hasta se morirán en la cama de viejecitos a otros que igual la "supervivencia" es de tres esmirriados años bajando en picado, vamos que eso es una lotería a la que nadie quiere jugar pero no te escapas. Siguiendo con la parte literaria hay quien cuenta su experiencia personal y saca librito, yo no podría desde luego, a menos que no me dejara mis ahorros en ello, pero gente que se mueve en ciertos ambientes lo tiene más fácil. Te cuenta que aún con la quimio cada 21 días se fue de vacaciones a un país tercermundista ¿y las defensas? Quizá llevaba un médico particular...
Recordaba como se dio cuenta de que perdía su melena un día que iba en barco, sus cabellos se perdían con el mar....en fin, yo cuento mi historia, quizá a otros les irá muy bien, puede que yo no elegí bien.
Cualquier aspecto de nuestra existencia es única, nadie vivirá lo mismo exactamente igual, aunque sea una misma enfermedad, nadie responde de la misma manera y no por sabido los médicos no dejan de insistir. La gente con su buena fe tocará como tema estrella que él o ella conoció a fulano o a mengano y te cuenta la historia, que si lleva dos, tres años y está muy bien etc. A mi particularmente me desquician siempre las comparaciones, lo hacen de buena fe, pero no veáis como te quedas por dentro.
Solo queda intentar seguir, no hay otra, pensar equivocado o no que llegará el día en que se normalizara la vida, que el hospital no será casi tu segunda casa y tener claro, sin pesimismos, solo realismo que tal como me dijo un amigo y compañero en este angustioso viaje aquello de que todos nos morimos una vez.
En el último post grité ¡¡¡¡Prueba superada!!! Ahora soy una de las que ha tenido suerte. Hoy quería explicar un poco más en profundidad, lo que me pasa, mis pensamientos. Esta tarde he tenido sesión de quimio, después de estás 24 horas de tregua vendrán los efectos secundarios, en eso si se coincide con la mayoría: se pasa muy mal pero hay que pensar que son entre 5 y 6 días y después desaparecen de pronto. El tiempo ya se encargará de hacerme saber si alguno de ellos se queda para siempre o no.
Vivir el día de hoy, el pasado ya no existe aunque nos empecinemos en revivirlo pues en él se quedó parte de nuestra vida y el futuro es una interrogación y no vale la pena pensar en que ocurrirá o no, hacer planes que luego no se podrán llevar a cabo y otras cosas que ni pensábamos en ellas se presentarán, tanto buenas como malas.