Sylvia Plath,  se fue de este mundo por decisión propia hace ya muchos años (11/02/1963) tenía 30 años, una familia, un esposo, dos hijos pequeños, fama reconocida, la gran ganadora que se vislumbra desde los pocos años de vida.

Un día, el 11 de febrero del año 1963 se levantó a primera hora de la mañana, preparó el desayuno a sus hijos,  lo llevó a sus habitaciones, ellos aún estaban dormidos. Luego se encerró en la cocina abrió la llave del gas y metió la cabeza en el horno.

Ahora,, 46 años después, su hijo, uno de aquellos niños a los que llevó el desayuno se ha suicidado. Algunos dicen que sus antecedentes familiares pesaban mucho,  pero era alguien (a los ojos de los demás) a pesar de sus depresiones, lo que se podría pensar en un primer momento. no era un hombre "trágico",  era un hombre aventurero, con una gran carrera académica, biólogo marino y con una vida privada y social dentro de los cánones de tantos millones de personas, "normal",pero debajo de todo esto seguía luchando contra ese terrible mal que es la depresión a la que le puso punto y final el pasado día 16 del corriente.

Esto me daría pie fácilmente otra vez para hablar del suicidio y dar mi opinión,  pero en esta ocasión guardaré silencio. Solo quiero aprovechar la coyuntura para recordar que hace meses, en uno de esos "picos" álgidos que desgraciadamente para mi tengo de vez en cuanto abrí mi corazón (algo, que también raramente hago normalmente) y hablé de cómo me sentía, lo que pensaba, mi derecho a equivocarme o no, en aquel momento me hicisteis llegar vuestras voces en gran mayoría, diciendome lo que pensabais, me demostrasteis vuestro afecto y cariño, pero solo por una voz que colabora en La Coctelera (aparte de otra que pertenece a mi vida privada, que no entra por aquí, y que me merece toda mi atención y cariño sin la más leve duda) borré el post. Por si alguien tiene alguna duda, decir, que comentaba  mi opinión sobre el suicidio, la mía, equivocada o no, pero ya veis, me dejé influenciar por esa persona de LC con la que tuve relación durante un corto periodo de tiempo y ante sus súplicas, pues le parecía demasiado "fuerte" lo que decía lo retiré (aunque mucho más peso evidentemente tuvo la otra persona) Ahora, pasado los meses aprovecho para decir que por la persona allegada lo hubiera hecho sin dudar, pero por la otra (que parecía una cosa y resultó ser otra) lo hubiera dejado, le gustara o no...cada un@ de nosotr@s nos toca una vida que vivir, un@s mejor, otr@s peor, pero que de aquí nadie se va sin su ración de sufrimiento, (aclarar que no era una nota de suicidio)

Y a esa persona, muy poética él/ella si es que me lee (que creo que si) le recomendaré uno de esos libros que se leen una, dos y más veces (al menos yo lo he hecho): el autor se llama Thomas Szasz y el titulo es "Libertad fatal: Ética y política del suicidio" quizá le de amplitud de miras y saber respetar más al compañero ser humano.