MATTHIEU RICARD, EL HOMBRE MAS FELIZ DEL MUNDO

Dicen de él que es el hombre más feliz del mundo Matthieu Ricard. Nació en París en 1946. Matthieu es el autor y fotógrafo de "Journey to Enlightenment" (El viaje hacia la iluminación) y "Monk Dançcers of Tibet" (Los monjes danzantes del Tibet) y de el fotolibro: "Buddhist Himalayas" (El Himalaya Budista) como colaborador, así como el reciente "Tibet, an Inner Journey" (Tibet, un viaje hacia el interior). También es el traductor de numerosos textos budistas incluyendo "The Life of Shabkar" (La vida de Shabkar). El diálogo con su padre Jean-François Revel en "El Monje y el Filósofo", fue un best-seller en Europa y fue traducido a 21 idiomas, y el "The Quantum and the Lotus" (en colaboración con Trinh Xuan Thuan) refleja su interés en la ciencia y el budismo. Su nuevo libro "Happiness, Cultivating Life's Most Important Skill" (
Fue único entre cientos de voluntarios cuyo cerebro no sólo alcanzó la máxima calificación de felicidad prevista por los científicos (-0.3), sino que se salió por completo del “felizómetro”: -0.45.Los 256 sensores y decenas de resonancias magnéticas a las que Ricard se sometió a lo largo de varios años para validar el experimento: Allí donde los niveles en los simples mortales es muy alto, en el cerebro de Ricard, estas sensaciones negativas sencillamente no existen. Por el contrario, ahí donde la mayoría de voluntarios mostró bajísimos niveles (satisfacción y plenitud existencial),Ricard superó todos los índices. Esto es, en todas y cada una de las sensaciones positivas, dando origen al título de "el hombre más feliz del planeta" Lo paradójico del caso no es que él sea un hombre tan feliz, sino cómo llegó a serlo: Desprendiéndose de todo aquello en lo que los occidentales suponemos radica la felicidad: fe en un Dios salvador, éxito profesional, pericia científica, dinero, posesiones, relaciones humanas y consumo, consumo, consumo… Y es que Ricard no es ajeno a nada de esto: hijo del miembro emérito de la academia francesa Jean François Revel, Ricard no se dejó deslumbrar por el ateísmo ilustrado de su padre, ni por su fe de nacimiento; tampoco sus estudios de genética celular en el Instituto Pasteur le trajeron la satisfacción deseada. A punto de convertirse en una eminencia científica, un buen día decidió que ése no era el rumbo que él quería para su vida. Se fue al Himalaya, adoptó el celibato y la pobreza de los monjes, aprendió a leer el tibetano clásico e inició una nueva vida desde cero. Hoy es la mano derecha del Dalai Lama y ha donado millones de euros (producto de la venta de sus libros) a monasterios y obras de caridad. La causa de la infelicidad hay que buscarla en otro lado, dice el jefe del estudio, Richard J. Davidson, y no es ningún misterio ni gracia divina: Se llama plasticidad de la mente. Es la capacidad humana de modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos entretener. Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro desarrollay fortalece las neuronas que más utilizamos. A más pensamientos negativos, mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia,mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás. En otras palabras: más infelicidad autogenerada. Por el contrario, quien trabaja en pensar bien de los demás y ver el lado amable de la vida ejercita el córtex izquierdo, elevando las emociones placenteras y la felicidad. Ricard advierte que no se trata de decidir ver la vida en rosa de un día para otro, sino de trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecidocreyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno, y paralelamente, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente responsables de nuestra propia felicidad Al final, los resultados del estudio de nuestra civilización consumista donde el Prozac se vende cuatro veces más que























nancy dijo
Muy interesante lo que compartes hoy Maru...
Claro que nuestra actitud ante la vida, como actuamos ante la adversidad y cuánto nos responsabilizamos de lo que nos pasa tiene que ver en cómo nos va ...
Me llevo este párrafo ..."no se trata de decidir ver la vida en rosa de un día para otro, sino de trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno, y paralelamente, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente responsables de nuestra propia felicidad..."
Besitos y buen fin de semana
16 Febrero 2008 | 01:05 AM