Esta mañana, al levantar las persianas de mi casa veo lo que os adjunto: Un trabajador desisnstalando una grúa, sin ningún tipo de seguridad, no se ve bien, pero he estado un rato observándolo y era evidente que el hombre se movía sin nada que le protegiera.

Todo ha terminado bien hoy….

El número de accidentes laborales en España se duplicó en una década. En 1993 fueron 967.000 y en 2002 superaron la cifra del millón ochocientos mil.

España es el país de la UE con la cifra más alta de accidentes laborales y casi duplica la media comunitaria. La siniestralidad se cobró el año pasado la vida de 1.104 personas en su puesto de trabajo, además de otras 453 en los desplazamientos a la empresa (in itinere). Son cinco muertos en cada día laborable.

Según los datos que ofrece la oficina estadística comunitaria, Eurostat, la sexta parte de los accidentes con baja que se produjeron en los quince países de la UE tuvo lugar en España.

La relación entre el aumento de la siniestralidad laboral y el aumento del trabajo temporal y precario es evidente. Un 30% de los asalariados españoles están sujetos a contratos temporales. Pero este colectivo sufre el 60% de los accidentes con baja, el 50% de los siniestros mortales y el 55% de los que tienen carácter grave.

Según la Agencia Europea de Salud Laboral el impacto económico de los accidentes laborales supone el 2,5-3% del PIB. Si se gastase la mitad del coste que tienen los accidentes en previsión, ¿cuántos accidentes se podrían evitar?

El coste de los accidentes laborales lo soporta en primer lugar los trabajadores y sus familias y en última instancia la sociedad. Mientras, el beneficio de aquello que causa más accidentes (los destajos, las largas jornadas laborales, los ritmos acelerados de producción, la falta de medidas de previsión…) es para los empresarios.