Vaya por delante para que no hayan malos entendidos que yo estoy en contra de cualquier tipo de violencia y malos modos, pero creo que es bueno recordar también parte de nuestra historia reciente, y recordar también "detalles" que se obvian, pero que no gustan...
Todo esto viene, porque hoy he leído un artículo en El Periódico que me ha hecho pensar una vez más en "nuestra" monarquía...cada un@ es muy libre de pensar lo que quiera y decirlo... :-)
Dice así:
Algunos medios españoles, más anticatalanistas que promonárquicos han llenado espacio de horas con la quema de dos fotografías de los Reyes de España la semana pasada en Girona.
No tienen en cuenta que, en España, el jefe del Estado no es un ciudadano normal sino un rey nombrado por un dictador, un rey que juró "los Principios del Movimiento" pero que no juró la Constitución, solo la firmó, que tampocose hasometido a un referendo y que, por lo tanto, tiene su lado la legalidad pero no cuenta con la legitimidad democrática, que es la confianza expresada libremente por los ciudadanos. Además. un rey impuesto debería tener especial interés en ser, al menos, un buen profesional, y esto significa, entre otras cosas que el Rey de España debería hablar bien (como hace, por ejemplo el rey de Bélgica) todas las lenguas del Estado que le paga la fiesta a él y a su numerosa familia. Pero, tampoco, eso tampoco.
Y entonces, cuando el Rey visita su provincia de Girona, a algunos (por pocos que sean) les gustaría silbarle pero no pueden, porque no se les permite acercarse. Esto significa que con este Rey, tampoco puede protestar quien quiera y como quiera. Los indignados y antimonárquicos no pueden manifestar su disgusto directamente sino que deben retirarse y pensar como van hacer oír su protesta.Algunos lo hicieron en Girona, quemando dos fotografías. Supongo que quien impide proferir gritos en directo es porque cree que eso es lo peor que puede ocurrir y que, por lo tanto, asume cualquier forma de rechazo, mientras sea lo suficientemente lejos.
A mi personalmente, no me gustan las manifestaciones en las que se insulta, se queman o se rompen cosas.Pero es una consideración estética más que politíca. Porque es obvio que, en una democracia, el jefe del Estado debe poder ser criticado como cualquier otro ciudadano ¿Se ha preguntado el Rey y sus colaboradores por qué hay muchos jefes de Estado que no tieen que protegerse de su propia gente? Eso si es revelador. La quema de fotos una anécdota muy menor.
Fuente: Josep Mª Terricabras (El Periódico)