CLITIA

Una joven y bella doncella llamada Clitia observaba el viaje diario de Apolo con extraña persistencia: desde el momento que salía de su palacio por la mañana hasta que volvía a los lejanos mares del Oeste, ella eguía su trayectoria con ojos llenos de amor. Pero, a pesar de todo este fervor, nunca ganó los favores de Apolo, languideciendo hasta que los dioses, compadeciddos, la transformaron en un girasol.
Incluso en su transformada forma no podía Clitia olvidar el objeto de su amor; y ahora, como emblema de la constancia, aún dirige su rostro hacia la brillante esfera en su viaje diario a través del cielo.
"No, el corazón que ha amado de verdad nunca olvida,
y cuanto más ama más se acerca;
Al igual que el girasol se alza cuando sobre su dios se
posa.
La misma mirada que le ofreció cuando emergió"
Moore


















mixcelaneas dijo
No conocía esta leyenda sobre el girasol. ES preciosa, pero triste por ser un amor no correspondido. Muy bien complementado la historia con la imagen.
Que comiences muy bien la semana.
Besossss!!
27 Agosto 2007 | 06:36 AM